Harina, huevos, leche, una pizca de sal, y un batidor: la masa para crepas se hace en cinco minutos y la primera crepa está cocida diez minutos después. El reposo de media hora vuelve las crepas más suaves, pero no es obligatorio. Una masa de 250 g de harina hace doce a quince crepas, y se guarda un día en el refrigerador.
La primera crepa siempre queda fea. Sirve para ajustar el calor de la sartén, y se come de pie en la cocina. A partir de la segunda, todo va bien.
250 g de harina, 3 huevos, 500 ml de leche, una pizca de sal: doce a quince crepas, cuatro personas. Sin balanza: un poco más de dos vasos de harina, tres huevos, dos vasos y medio de leche.
Cinco minutos de masa, treinta minutos de reposo si quieres, y un minuto y medio por crepa. El primero que come es el que está frente a la sartén.
Grumos: un golpe de licuadora de inmersión, o pasa la masa por un colador fino, nadie lo sabrá. Demasiado espesa: un poco de leche. Las crepas se pegan: la sartén no estaba lo bastante caliente o lo bastante engrasada. Se rompen al voltear: espera a que los bordes se despeguen solos. La masa está demasiado líquida y las crepas son frágiles: una cucharada de harina, batida.
Crepas con azúcar esta noche, y crepas de jamón y queso mañana al mediodía con la misma masa.
Muy fácil