Tres cosas pueden hacer daño de verdad en una cocina: el cuchillo, el calor, y el aceite que se prende. Para cada una hay un reflejo sencillo que quita lo esencial del riesgo, y un gesto que conocer si pasa de todos modos.
El mango de una olla se gira hacia adentro de la mesa de trabajo, nunca hacia afuera. Es un gesto sencillo que evita muchos accidentes, sobre todo cuando hay niños.
Nada. Son reflejos, y vienen rápido.
Un corte: agua fría, presión con un paño limpio durante unos minutos, después una curita. Si no deja de sangrar después de diez minutos, hay que ir a urgencias. En Francia llama al 15 o al 18; en Canadá, Estados Unidos y México, al 911; en España, al 112. Una quemadura: bajo el agua fría, no helada, durante diez a quince minutos, antes que cualquier otra cosa. Nada graso encima, ni mantequilla ni pasta de dientes. Si la ampolla es más grande que la palma de la mano, o si la quemadura toca la cara, hay que ir a urgencias, a los mismos números.
La ficha "Cómo cortar una cebolla": la garra y la tabla fijada ya son la mitad de la seguridad.