Ver antes :
Una receta da cantidades, pero tu sal no es la misma, tus tomates no son los mismos, y tu cubo de caldo tampoco. La única manera de saber si está bueno es probar, con una cuchara limpia, cada vez que agregas algo y sobre todo al final. Rectificar es corregir con pequeños toques, y volver a probar.
Prueba antes de servir, siempre. Si está plano, casi siempre falta sal o acidez, no una especia más.
Diez segundos cada vez. Es la diferencia entre un plato correcto y un plato del que te piden la receta.
Corregiste en el sentido equivocado, demasiado limón por ejemplo: una pizca de azúcar devuelve el equilibrio. Ya no sabes qué falta: agrega una pizca de sal y unas gotas de limón, uno de los dos despertará el plato.
El pollo a la vasca. Prueba la salsa después de guisar: según los tomates, le hará falta una pizca de sal o una pizca de azúcar, y lo sabrás enseguida.
Muy fácil
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Fácil
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