En agua hirviendo con sal o al vapor, una verdura se cuece en cinco a quince minutos según su tamaño, y es la manera más sencilla de comerlas todas las noches. El vapor conserva más sabor y vitaminas, el agua es más rápida de poner en marcha. En los dos casos, se para cuando la punta del cuchillo entra sin forzar, y se sazona después.
Sumerge las verduras verdes en agua fría apenas estén cocidas: se quedan verdes y crujientes en vez de seguir cocinándose y ponerse grises.
Diez a veinte minutos, de los cuales la mitad el agua se calienta y las verduras se cuecen solas.
Demasiado cocidas y blandas: en puré, en sopa o en gratín, quedarán muy bien. Poco cocidas: dos minutos más, es todo. Grises y sosas: esperaron en el agua caliente, la próxima vez el agua fría enseguida.
Ejotes en vinagreta, tibios, con una chalota picada fina. O papas en agua para la ensalada de papas.
Muy fácil
Fácil