Para cortar una cebolla en láminas sin problemas, hacen falta dos cosas. Primero un cuchillo que corte de verdad, porque una hoja sin filo aplasta la cebolla en vez de cortarla, y eso es lo que te hace llorar y lo que hace que resbale. Después, una manera de sostener la cebolla que la mantenga firme mientras cortas. Una vez que tienes esas dos cosas, te toma dos minutos. Y los trozos no necesitan ser parejos para estar buenos: en una salsa, se deshacen.
Guarda la raíz hasta el final. Es lo que mantiene las capas de la cebolla juntas mientras cortas. La tiras al último.
Dos minutos para la primera cebolla. Después de cinco, lo haces en un minuto sin pensarlo.
Si los trozos están demasiado grandes, no es grave, déjalos cocinar un minuto más. Si lloras, pon la cebolla veinte minutos en el refrigerador antes de cortarla, y revisa que tu hoja corte bien. Si te cortaste un poco, agua fría, una curita, y retomas mañana. Le pasa a todo el mundo.
La salsa boloñesa como la de la abuela. Tarda 1 h 45, pero 1 h 15 pasa sin ti, y la cebolla cortada es el primer paso de todos.
Fija la tabla con un paño húmedo debajo para que no resbale, y mantén los dedos doblados. Un cuchillo que corta bien es menos peligroso que un cuchillo que resbala.
Muy fácil
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Fácil