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Casi todos los platos empiezan con una cebolla en un poco de grasa, y hay tres maneras de cocinarla según lo que uno quiere. Sudar es cocinarla despacio sin que tome color: se vuelve tierna y translúcida, y perfuma una salsa o una sopa sin sabor a tostado. Sofreír es un poco más caliente, hasta que esté ligeramente dorada. Dorar es a fuego alto, para el color marrón y el sabor a tostado, sobre una carne o verduras. La diferencia es el fuego y el tiempo, no el gesto.
La grasa debe estar caliente antes de que llegue la cebolla, y la cebolla no debe nadar: una cuchara sopera de aceite o una nuez de mantequilla para una cebolla, no más.
Cinco a diez minutos, durante los cuales cortas lo que sigue.
La cebolla tomó demasiado color cuando querías sudarla: agrega una cucharada de agua, baja el fuego, no es grave para una salsa. Se puso negra: vuelve a empezar, es una cebolla y dos minutos, porque lo quemado le dará amargor a todo el plato. No se dora nada: el fuego está demasiado bajo o hay demasiado en la sartén.
La salsa boloñesa como la de la abuela: cebolla, zanahoria y apio en cubitos, sofritos antes de la carne.
Muy fácil
Fácil
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