Una col repollada (blanca o morada) se corta en cuartos y se lamina; el kale, en cambio, se trabaja hoja por hoja. Cruda, la col laminada fina hace una ensalada crujiente; cocida, se vuelve suave.
Pesada, densa, con hojas bien apretadas y sin manchas. El kale: hojas firmes, verde oscuro.
Quita las primeras hojas dañadas. Corta la col en cuatro por el tronco, quita el corazón duro en diagonal en cada cuarto. Para el kale, sostén el tallo con una mano y desliza la otra a lo largo para separar la hoja, la nervadura central es demasiado dura.
Tres minutos para una col, dos para el kale.
Una col entera se guarda dos a tres semanas en el refrigerador. Empezada, el corte bajo film, una semana. El kale, cuatro a cinco días.
La ficha "Las verduras salteadas en sartén o en wok": col laminada con un poco de salsa de soya.