El tomate se come crudo en verano y cocido todo el año. Crudo, todo se juega en su madurez; cocido, una buena lata vale más que un tomate fresco de invierno.
Pesado, que cede bajo el dedo sin estar blando, perfumado cerca del pedúnculo. Un tomate duro y sin olor no tendrá sabor.
Lávalo y quita el pedúnculo con la punta del cuchillo. Para una salsa, puedes pelarlo: una cruz con el cuchillo en la base, treinta segundos en agua hirviendo, después agua fría, y la piel se quita con el dedo.
Un minuto.
A temperatura ambiente, pedúnculo hacia abajo, tres a cinco días. No en el refrigerador, ahí pierde su sabor, salvo si está demasiado maduro. Cortado, en el refrigerador, un día.
La ensalada de tomates.
Fácil
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